Cómo la caída de un meteorito en Estados Unidos generó un temblor

“Sentimos que se sacudió la casa”, contó alarmada en la noche del martes una usuaria de Twitter.

La mujer, residente de Michigan, Estados Unidos, relató que la sacudida fue tan fuerte que ella y su esposo estaban seguros de que un carro había chocado contra el portal de su casa.

“Luego revisamos el sótano y el ático para asegurarnos de que no había algo allí”, relató.

Pero no encontraron nada.

Su experiencia de “un temblor” fue muy similar a la que sintieron muchas personas en el área de Detroit, en la zona de los Grandes Lagos, en el noreste de EE.UU., que también vieron una bola de fuego atravesar el cielo.
Tras muchas especulaciones sobre lo que había sucedido, el Servicio Nacional de Tiempo de Detroit/Pontiac (NWS, por sus siglas en inglés) despejó las dudas e informó que, en realidad, todo sugería que se había tratado de un meteorito.
El suceso

El fenómeno había sido incluso captado por los sismógrafos, que detectaron un temblor de magnitud 2 en la escla de Richter.
Más tarde, un experto de la NASA compartió con el diario The Detroit News un informe preliminar en el que explicaba que se había detectado la entrada del meteorito a la atmósfera a las 20:08 (hora local, poco antes de que sintiera el temblor) y que se calculaba que el objeto tenía un diámetro de entre uno y dos metros.

La agencia espacial estimó que pesaba más de una tonelada y que recorrió una distancia de entre 64.000 y 84.500 kilómetros antes de cruzar la atmósfera de la Tierra.
Muchas personas creyeron que se trataba de un rayo, una bomba o una nave extraterrestre.

Pero ¿qué tuvo de especial este fenómeno para generar tanto impacto mediático?

Y ¿cómo se explica que la caída de un meteorito haya sido captada por los sismógrafos y sentida como un temblor de tierra?
Eventos cotidianos

Michael Rich, profesor de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA, por sus siglas en inglés) explica a BBC Mundo que la caída de meteoritos son fenómenos frecuentes, aunque la razón por la que no vemos cotidianamente eventos como el sucedido en Michigan en la noche del martes depende de tres factores básicos.

El tamaño del meteorito. Muchos son pequeños y se desintegran al entrar en contacto con la atmósfera. Son las llamadas estrellas fugaces que vemos con frecuencia si observamos con detenimiento el cielo.

La mayor parte de la Tierra es agua. Muchos de estos eventos ocurren sobre el océano y, si no hay quien los observe, pasan desapercibidos

Muchas veces ocurren durante el día y, salvo que sean de muy gran tamaño, es casi imposible que puedan ser observados.

Sin embargo, lo más llamativo del meteorito de la noche del martes no fue solo la estela de luz que “hizo de día” por unos segundos a varias ciudades de Michigan.

Para muchos lo más sorprendente fue el temblor de tierra que generó.
El temblor

De acuerdo con Rich, hay dos formas en que un meteorito puede generar estos pequeños temblores.

cuando uno de gran tamaño impacta contra la superficie y es tanta la potencia del impacto que puede causar un movimiento en la zona donde cae.

cuando explota en la atmósfera y crea ondas de choque que al impactar contra la tierra generan esta sensación de temblor que incluso puede ser detectada por sismógrafos.

Paul Earle, geofísico del Servicio Geológico de Estados Unidos cuenta a BBC Mundo que este último caso fue precisamente lo que sucedió en la noche del martes.

“Es bueno explicar que los meteoritos no generan terremotos. Lo que sucede es que a medida que atraviesan la atmósfera, generan ondas de sonido de gran intensidad que pueden ser detectadas por los sismógrafos e, incluso, sentirse como temblores”, explica.

“Si se usa las escalas de magnitud, se puede decir que hubo un temblor de magnitud 2,0. Pero en realidad, no se puede comparar con un terremoto de magnitud 2.0, porque provienen de fuentes diferentes“, añade.
De acuerdo con el especialista, los sismógrafos detectan vibraciones, como los terremotos, pero no todas son necesariamente de origen sísmico.

“Pueden provenir también de explosiones o impactos, que pueden generar ondas de sonido que pueden ser registradas por los sismógrafos y pueden ser sentidos por las personas, lo que no implica necesariamente que sea un terremoto o un movimiento de origen sísmico”, argumenta.

Lo cierto es que, más allá de la luz relampagueante y la sensación del temblor, la caída del meteorito en Michigan no pasó de un susto.

No hubo reportes de víctimas ni de daños materiales.

“Fenómenos de este tipo nos sirven como un llamado de alerta”, asegura Rich.

De acuerdo con el especialista, muchas veces no tenemos en cuenta el impacto que podría tener la caída de un meteorito de mayor tamaño en para la vida en la Tierra.
Y es que, aunque la NASA vigila los grandes objetos celestes que se puedan aproximar al planeta, aún no contamos con la tecnología suficiente para detectar meteoritos más pequeños que podría entrar a la atmósfera y destruir ciudades enteras, según el astrónomo.

“Puede que no ocurra en nuestro tiempo de vida, puede que no ocurra en los próximos 100 años, pero lo cierto es que es algo que puede ocurrir en cualquier momento. Y cuando ocurra, eventualmente, podría tener consecuencias catastróficas. Por eso debemos estar preparados”, asegura.

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